Personajes Bíblicos | Juan Bautista

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Significado y origen de su nombre: Juan Bautista es un nombre compuesto por: Juan, nombre masculino de origen hebreo, su significado es Dios es misericordioso o Dios se ha apiadado y Bautista, nombre masculino de origen griego, su significado es El que bautiza“.

Procedencia y Origen familiar: Juan el Bautista nació en el seno de unos padres justos y devotos, de linaje sacerdotal. Era de en un pequeño pueblo de Judá (Lucas 1:39) tradicionalmente identificada como Ein Karem, un moderno suburbio de Jerusalén. Juan fue pariente de Jesucristo, su madre Elizabeth, era familiar sanguínea de María, madre de Jesús.

Vida y obra: Juan el Bautista es mencionado en los cuatro evangelios canónicos, describiendo su vida y relevante ministerio profético de la siguiente manera:

En el Libro de Marcos

El Evangelio de Marcos presenta a Juan el cumplidor de una profecía de Isaías (que, en realidad, es una compilación de frases del Segundo Isaías, del Libro de Malaquías y del Libro del Éxodo). Esta profecía hablaba de un mensajero que iba por delante y de una voz que clama en el desierto. Dice que Juan usaba un manto hecho de pelo de camello y que se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Juan proclamaba el bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. Según Marcos, Juan decía que vendría otro después de él que no bautizaría con agua, sino con el Espíritu Santo.

Jesús acudió a Juan y fue bautizado por él en el río Jordán. Según Marcos el hecho ocurrió así:

En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: “Tú eres mi hijo querido, mi predilecto” Marcos 1:9-11.

Posteriormente, se narra la muerte de Juan. El tetrarca Herodes Antipas, al escuchar historias de Jesús, piensa que Juan el Bautista ha resucitado de los muertos. Posteriormente, Marcos explica que Juan condenó a Herodes Antipas por casarse con Herodías, la ex-mujer de su hermano (al que llama Felipe). Herodías pedía su ejecución, pero Herodes Antipas se entretenía escuchando sus historias y era reacio a hacerlo porque le temía, ya que era un hombre “recto y sagrado”.

El relato narra posteriormente que la hija de Herodías danzó ante Antipas, lo que le complació tanto que le ofreció que escogiera cualquier cosa como premio. La hija preguntó a su madre, la cual le dijo que pidiera la cabeza de Juan el Bautista. Aunque reacio, Antipas ordenó la decapitación de Juan, y su cabeza le fue entregada a la chica en un plato. Los discípulos de Juan tomaron el cuerpo y lo enterraron en una tumba (Marcos 6:17-29).

En el Libro de Mateo

El relato del Evangelio de Mateo contiene la profecía de Isaías, y la información del Libro de Malaquías y del Libro del Éxodo es mencionada por el propio Jesús más adelante. La descripción de Juan se toma directamente del Evangelio de Marcos (“un manto hecho de pelo de camello, un cinturón de cuero en la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre”), junto con el anuncio de que el que vendría posteriormente bautizaría con el Espíritu Santo “y el fuego” (Mateo 3:1-12). A diferencia de Marcos, Mateo describe a Juan como crítico con los fariseos y saduceos y aparece predicando que “el reino de los cielos se acerca” y un “juicio venidero”. Mateo abrevia la historia de la decapitación de Juan y añade dos elementos: que Herodes Antipas quería ver muerto a Juan y que Jesús fue informado de este hecho por sus discípulos.

“De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él” Mateo 11:11.

En el Libro de Lucas

Según Lucas, Juan comenzó a predicar y a bautizar en el desierto.

El de Lucas es el único evangelio donde Juan enseña explícitamente la caridad, bautiza a recaudadores de impuestos y da consejos a los soldados. El texto menciona brevemente que Juan fue arrestado y que, posteriormente, fue decapitado por Herodes, pero omite la historia de la petición de la hijastra.

En el Evangelio de Juan

Juan Evangelista describe a Juan el Bautista como “un hombre enviado por Dios” que “no era la luz” pero que “vino como testigo para dar testimonio de la luz, de manera que a través de él todos creyeran” (Juan 1:6-8). Juan Bautista negaba claramente ser el Cristo, Elías o “el profeta”, y en lugar de eso se definía a sí mismo como “la voz que clama en el desierto”.

Tras el análisis literal, es evidente que Juan es el “testigo y confesor por excelencia”, sobre todo si se compara con figuras como la de Nicodemo.

El bautismo de Jesús se da a entender, pero no se narra. Se narra que se vio “al espíritu bajar del cielo como una paloma y descansar sobre él”. Juan el Bautista anuncia explícitamente que Jesús es el único que “bautiza en el Espíritu Santo”, que es el “Hijo de Dios” y “el Cordero de Dios”.

El Evangelio de Juan informa de que los discípulos de Jesús fueron bautizados y que hubo un debate entre algunos discípulos de Juan y otros judíos sobre la purificación (Juan 3:22-36). En este debate Juan el Bautista argumentaba que Jesús “debe crecer” que él debería “disminuir” (Juan 3:30) su relevancia.

Este evangelio dice que, posteriormente, los discípulos de Jesús bautizaron a más gente que los discípulos de Juan. Posteriormente, el evangelio dice que Jesús veía a Juan como “una lámpara encendida y brillante”, y que “estaban destinados a regocijarse durante un tiempo en esa luz” (Juan 5:35).

En resumen el ministerio de Juan el Bautista, fue respetado, humilde, íntegro hasta su muerte. Durante su corta vida confrontó a los jefes religiosos por su hipocresía, predicó con vehemencia el arrepentimiento de los pecados, y fue considerado santo e intachable, y todo esto fue necesario para preparar la venida del Mesías prometido.

Jesús lo consideró unos de los varones más grandes que haya pisado la tierra.


Equipo Temas Bíblicos