Historia de Himnos | Nº 393 “Señor mi Dios”

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Título en Inglés: How Great Thou Art

Letra: Carl Gustav Boberg

Música: Stuart K. Hines

Año: 1885

Este himno pasó por un largo viaje lleno de transformaciones antes de obtener la letra y melodía conocida por todos. Originalmente fue escrito el Reverendo Carl Gustav Boberg, un predicador Sueco, en 1885, bajo el título O Stor Gud. Boberg publicó el poema en su periódico Sanningsvittnet en 1886. Cuando Carl Boeng escribió este poema, no lo hizo con la intención de que se le añadiera música.

Un día mientras asistía a una reunión recibió una agradable sorpresa al escuchar su poema cantado con una antigua melodía Sueca.Fueron los esposos Hine quienes escucharon este himno cantado en Suecia y lo tradujeron al idioma Inglés.

Durante sus experiencias en los Montes Cárpatos obtuvieron la inspiración para escribir las primeras tres estrofas de este himno. En una pequeña aldea se encontraba el Sr. Hine cantando en las calles un himno y leyendo el capítulo 3 del Evangelio de Juan. Entre los oyentes se encontraba un profesor de la escuela. Se desató una tormenta y el maestro de escuela se ofreció a hospedarlo en su casa.

Mientras el Sr. Hine escuchaba los relámpagos y truenos hacer eco en las montañas, se inspiró para escribir la primera estrofa del himno. Al regresar a Inglaterra compusieron la melodía con la que se hizo popular este himno.En la década de 1950 este himno se hizo muy popular en los Estados Unidos.

Letra original

I. Señor, mi Dios, al contemplar los cielos

y astros mil girando en derredor,

y al oírte en retumbantes truenos,

y al contemplar el sol en su esplendor,

Coro

Te amo y proclamo por tu gran poder:

cuán grande eres, ¡oh Jehová!

Te exalto a ti con toda mi alma y ser:

¡grande eres tú! ¡grande eres tú!

II. Al contemplar arroyos y florestas,

los pajarillos oigo en su cantar,

y alrededor percibo mil bellezas,

y brisa suave viene a refrescar.

III. Y cuando pienso en ti, Señor querido,

quien por mis culpas en penosa cruz

dolor sufriste que hombre no ha sufrido,

¡cuánto te quiero, amado y buen Jesús!

IV. Y cuando vengas en brillante gloria

me llevarás con gozo a mi hogar.

Te alabaré por darme la victoria:

tu gran poder y gloria he de cantar.

En nuestros himnarios es la alabanza Nº 393.