“El gran poder de Dios” Testimonio hermana Yaritza Michea, Iglesia de Combarbalá

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Mi nombre es Jaqueline Tapia, Pastora de la Iglesia de Combarbalá, por la misericordia de Dios. Soy madre de 4 hijos, Caleb, Yaritza, Belén, Lucas y hoy les contaré parte del testimonio experimentado por mi hija Yaritza Michea.

Siendo una niña, a la edad de 13 años le diagnosticaron hipotiroidismo, sin embargo Dios le habló a través de un sueño en el que sintió que tocaban la puerta de su casa y al abrir había un anciano que le dijo “Hija prepárate porque te voy a ocupar, pero así como estás no me sirves, debes ser probada para ser limpiada”.

Al despertar desesperada, ella corrió a mis brazos y me preguntaba de que tenía que ser limpiada, solo tenía 13 años, su vida era la Iglesia, el colegio y la casa, no entendía lo que Dios le había hablado; con mi esposo le dijimos que si Dios le había dicho que la iba a usar, debía peguntarle PARA QUE Y PREPARARSE.

Pasaron algunos meses y comenzó a sufrir de crisis de pánico; en algunas ocasiones le daba estando en la iglesia sintiendo la necesidad de salir corriendo y ahí dejaba su banjo para poder salir. Los dedos de sus manos comenzaron a torcerse. En el colegio la enviaron al psicólogo, de ahí la evaluó un médico el que le realizó varios exámenes saliendo muy alterado la Toroide, ahí la diagnosticaron con Hipotiroidismo la que le causaba las crisis de pánico y dolores en los huesos; inició un tratamiento largo, sin olvidar lo que Dios le había hablado.

Llevábamos años subiendo al cerro a orar, tres días antes de cumplir 12 años haciéndolo, Dios habló a través de un instrumento, que Él haría cosas grandes en ese lugar. Ese día habíamos subidos todos a orar; subíamos a las 21:00 horas y la oración terminaba tipo 00:00  a  01:00 de la mañana, luego se alzaban las manos ungiendo la ciudad, cantábamos  coros y bajábamos, claro que esa noche Dios tenía otra cosa planeada, mientras cantábamos las hermanas comenzaron a danzar y dos hermanas tomaron a mi hija Yaritza y la acostaron sobre la tierra comenzaron a sobarle la planta del pie y su estómago, le dieron un tirón y algo salió de ella, luego de eso ella no se puedo mover, el instrumento del Señor le dijo que debía estar 3 días en reposo, ella sentía como si hubiera sido operada, y si, por el Poder de Dios ella fue sanada esa noche.

Paso al tiempo y estando de novia, poco antes de casarse, fue al médico para realizarse sus exámenes por la Tiroides y para la Gloria de Dios todos estaban buenos, todo estaba normal; el médico si le advirtió que  le sería muy difícil, casi imposible quedar embarazada, pero como creemos en un Dios grande y aunque los médicos puedan dictaminar muchas cosas, Dios siempre tendrá la Última Palabra.

Al pasar el tiempo ella estaba disfrutando de un lindo embarazo, hasta que comenzó a tener hemorragia; al realizarle los exámenes correspondientes, los doctores diagnosticaron que él bebe venía con una Microcefalia, solo su cuerpo crecía, la cabecita no.

Con mi esposo, el pastor Jorge Michea Veas estábamos en la Conferencia en Mulchén cuando nos avisaron, oramos y desde allá la ungimos, manteniendo la confianza en el único que tenía poder para hacer un milagro.

Al llegar el día que él bebe naciese, todo indicaba que sería un parto complejo ya que también sufría de placenta previa, dentro de todo el dolor   de parto y la incertidumbre, su esposo la ungió aplicando la fe y gracias a la misericordia de Dios, pudo tener un parto normal.

Al nacer él bebe,  le realizaron todos los exámenes y Dios realizó el milagro por el que tanto estábamos orando, Nació Sano, mi nieto  nació sano para la Gloria de Dios.

Hoy, él es un niño feliz, que a su corta edad alaba a Dios a su manera, ora, pide la bendición por los alimentos, es el más fiel de la casa para servir a Dios.

Soy una convencida que el poder de Dios no cambia, es el mismo de ayer y su poder ha estado presente a través de los tiempos y aun Hoy, está fresco y lo mejor de todo es que esta dispuesto en actuar en Su vida, solo debemos disponernos, buscarlo, consagrarnos y Él responderá nuestras peticiones.

A Dios toda Honra y toda Gloria


Testimonio de la pastora Jaqueline Tapia Rojas, Iglesia de Combarbalá, Sector 4

Corresponsales: Yuvitza Ortiz Orellana, Ester Valdebenito Rodríguez