“Dios tiene la última palabra” Testimonio hermana Ángela Neira, Iglesia de Coelemu

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Mi Hijo  Samuel Ignacio quien hoy tiene ya 2 años gracias a Dios,  detrás de él hay una historia de lágrimas y risas.

Cuando supimos la noticia de mi embarazo nos sentimos tan felices, después de 5 años de matrimonio era el mejor regalo que podíamos recibir. Hasta los 3 meses de embarazo  todo bien, hasta que en la segunda ecografía empezaron las preocupaciones, fue un ir y venir de la clínica a la casa, repetir ecografías, incluido la amniocentesis, examen que confirmaría o negaría las condiciones en que venía Samuel.

Para mi fueron días muy difíciles,  en más de una oportunidad fui sola a las ecografías, porque solo quería llorar al saber que cada nuevo examen era una nueva mala noticia y quería que mi entorno cercano no sufriera con lo que vivíamos. Lo difícil era mostrar una sonrisa o decir vamos bien cuando alguien preguntaba solo por no tener que explicar tanto dolor que sentía.

Así fue más de un mes en que casi no quería salir de casa, solo quería llorar abrazada a la esperanza de un milagro, de un pequeño rayito de esperanza,  de pensar en cuantas veces dije a alguien que confiara en Dios, que su voluntad era perfecta, que todo estaría bien,  pero me di cuenta que el vivirlo es muy distinto

En dos oportunidades con mi esposo Ricardo,  tuvimos que correr a la clínica porque Samuel ya iba a nacer, y recuerdo que la última vez quedamos vestidos para entrar a pabellón, la doctora nos dijo que al nacer nos llevarían a Samuel hasta lo que él resistiera, que no lo llevarían a incubadora,  ni lo operarían, porque no había mucho más que hacer,  solo vivir con él los minutos o las horas que él quisiera quedarse. Luego, por voluntad de Dios, algo pasó y Samuel no nació. Pasaron días y de vuelta en casa me sentía mejor, con fuerzas esperando en Dios.

Tenía ya 27 semanas y se rompieron las membranas, ahí ya era un viaje sin retorno, estuve hospitalizada con medicamentos para frenar el parto.  El doctor decía solo hacemos la ecografía para saber si aún está acá, y ver la cantidad de líquido, hasta las 30 semanas. Cuando Samuel nació, un día sábado 28 de Mayo por la tarde,  mi esposo se fue con él y yo sin poder conocerlo hasta el día lunes siguiente por distintas complicaciones en mi salud.

Al verlo, solo lloré, estaba lleno de cables, monitores, tan pequeño, frágil, esperando una complicada operación, pero estaba ahí, vivo, luchando.

Recuerdo entre lágrimas que le dije todo lo que lo amábamos su papito y yo, que habían muchas personas pidiendo a Dios por él, que sería un niño muy querido.

Y así fue su operación el día miércoles, después de casi 4 horas salió el médico y nos dijo que la operación salió bien, que debíamos esperar.

Al pasar los días, me llene de fe, Dios me fortaleció , me acompañó en cada viaje a la Neonatología, puso gente muy buena allá, también  hubieron días malos,  donde Samuel retrocedía en su recuperación, desaturaba, hacía amneas muy seguidas, se atoraba al alimentarlo y así muchas complicaciones,  hasta un día en que se puso muy mal y tuve que salir de la sala para que el doctor lo ayudara, me fui al pasillo de espera y lloré y le dije a Dios que si era su voluntad llevárselo que lo hiciera, pero ya no quería verlo sufrir, que le agradecía por los días que nos permitió estar con él, fue así como luego  sentí consuelo y  descansé en Él. Sentí una paz gigante y como otro gran milagro de Dios lo vi salir de esa situación y no paso más de una semana y lo pudimos traer a casa después de 2 meses y días, el 4 de agosto Samuel estaba junto a nosotros.

Cada día que pasa agradezco tanto a Dios el que Samuel esté con nosotros, cada logro, cada sonrisa, cada gesto de amor es lo más lindo que puedo vivir, pensar que en algún momento nos dijeron que no viviría, el verle  hace que mis ojos se llenen de lágrimas de felicidad…

Dios tiene la última palabra siempre! La voluntad de Dios es perfecta! ¡Dios es un Dios de milagros!
Hoy lo digo porque lo creo y lo vivo cada día.


Testimonio de Ángela Viviana Neira Cartes IMPCH Coelemu.

Recopilación información: Corresponsal Ester Valdebenito Rodríguez