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“Dios puede hacer lo imposible, Dios puede hacer un milagro”

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 testimonio1Hermanos Amados:

En estas palabras quisiera expresar mi gratitud en primer lugar a mi DIOS por su amor y su misericordia y, en segundo lugar compartir con ustedes uno de los mayores milagros que a mis cortos 24 años me ha tocado vivir.

Hace 3 años y medio vivíamos de forma normal mi esposa ROMINA y mi hija de 6 meses ANTONELLA. En un momento estábamos conversando con mi esposa en la pieza y nuestra hija estaba semi sentada en la cama, desde pequeña siempre fue inquieta, mientras conversábamos mi hija en el movimiento constante de saltar, en un instante salta de la cama y cae al piso que era de madera, pegándose en el lado parietal derecho explotando en llanto y, a la vez, produciendo una histeria y shock en nosotros.

La tomamos en brazos, la tranquilizamos y decidimos en nuestra inmadurez que si seguía con dolor la llevaríamos a alguna parte ya que, según nosotros, había evolucionado bien esa noche. Al día siguiente Antonella nos daba a entender que le dolía mucho su cabecita y al palparle su cráneo nos damos cuenta que no se le había formado un “chichón”, sino que tenía muy blanda la zona del golpe, por lo que pensé que era más grave de lo que creíamos, yo trabajo en la Clínica Santa María y nunca pensé que esto me tocaría tan de cerca.

Aun trabajando en la Clínica no tenía contratado un seguro que me ofrecía la Clínica, por lo que incluso siendo funcionario me cobrarían el total del costo y el dinero no le tenía. Decidimos llevarla al hospital Exequiel González Cortés donde hicimos el ingreso e inmediatamente nos llamaron, justo ese día nos atendió el Jefe de urgencia pediátrica Dr. Douglas Maldonado, el cual hizo el examen físico de rutina y al palpar su cráneo detectó solo con tocarle que tenía una evidente fractura de cráneo. Al instante la enviaron a sacarles radiografías y ellas confirmaron lo que más temíamos: una fractura de cráneo que estaba comprometiendo daño neurológico. Fue como un balde de agua fría, fue como un nocaut, sentí que me habían cortado en 2 partes, fue una de las sensaciones más desesperantes de mi vida.

El proceso era trasladarla a tomarle un Scanner al hospital de Neurocirugía que queda atrás del Hospital del Salvador en la comuna de Providencia. Todos los días para ser vista por un neurocirujano nos trasladaba una ambulancia y la niña vomitaba cada vez que nos tocaba subir. Llegamos ese día al Hospital y nos atiende un neurocirujano que fue bastante frontal y más sincero. Sus palabras me quedaron grabadas hasta hoy “En tres días más te digo si la niña sigue con vida porque la fractura compromete daño neurológico y dudo que siga con vida”


Desde ese momento empezó el proceso más fuerte de mi vida…rogarle a DIOS que efectuara un milagro. Cadenas de oración, llantos por aquí, llantos por acá, había una desolación única en mi familia, pero aun en mi desanimo creía que DIOS le libraría de la muerte…que Él haría lo imposible…


Volvimos ese día al Hospital Exequiel González Cortés y paradójicamente lo más cercano a una iglesia era una capilla y junto con mi esposa oramos como por 2 horas y le pedimos a Dios misericordia, que aceptábamos su voluntad pero que Él se apiadara de nosotros.


Nuestra oración era una mezcla de llanto y súplica.


Hasta que nos tocó ir por tercera vez al hospital de Neurocirugía y el Doctor le realizó un Scanner, vio el resultado y tal fue su impresión cuando lo vio que quedo sentado y me dice:


“La niña no tiene nada ¿cómo fue posible?, su fractura sanó y los huesos segmentaron, se pegaron. Ella está sana, ¿pero cómo?” y miraba una, 2 y 3 veces el Scanner y luego, al examinarla, cuando palpó su cráneo estaba duro, como debe ser.


Nosotros maravillados…sabiendo que DIOS había escuchado nuestra oración.

Volvimos al hospital Ezequiel González Cortés y la alegría era inmensa, aún más en el servicio de pediatría donde todos se habían encariñado con nosotros.

Al día siguiente el Dr. Maldonado -Jefe de Pediatría- nos indica que la niña estaba apta para ser dada de alta.

testimonio1


Hoy mi hija tiene 4 años, es una niña normal, quedó sin daño neurológico, no tiene secuelas, es una niña maravillosa que llena mis días de felicidad y agradezco a mi Señor por acordarse de mí y por haber efectuado tan grande milagro con mi hija.


Quise contar este testimonio para aumento de fe de muchos que lo puedan leer y a la vez transmitir de que DIOS PUEDE HACER LO IMPOSIBLE Y EL PUEDE HACER UN MILAGRO….EL TIENE EL PODER.

Atentamente
Su servidor en Cristo Jesús.

Pablo Esteban Valdivia Ibarra
Iglesia Metodista Pentecostal de Chile Derecho Público
La Cisterna Poniente
Templo Manantial de Aguas Vivas

Dios les Bendiga