“Dios es misericordioso” Testimonio pastor Carlos Catalán, Iglesia de Huilco Alto – Nuevo Amanecer, Melipilla

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Un 3 de mayo del año 1965, llegué a la Iglesia de quién fue mi gran maestro, el Pastor Héctor González Tolosa, tenía 17 años, siendo el segundo de ocho hermanos, mi padre era un campesino de esfuerzo.  En los años previos, comencé a tener una gran inquietud dentro de mi corazón, me preguntaba constantemente: “¿Qué va a ser de mi cuando me muera?”, esta inquietud permaneció en mi durante mucho tiempo, hasta que un día escuché predicar la palabra del Señor, y en ese momento fue cuando me dijeron que había una nueva vida, un cielo, que había esperanza para uno y que Jesús había muerto por nuestros pecados. Fue tan impresionante lo que ese día escuché, que comencé a llorar al saber que Cristo había muerto por mi vida. Desde ese día, todas aquellas inquietudes que me atormentaban salieron de mi corazón. Y desde ese día hasta hoy, no me ha pesado ser cristiano, porque es lo más maravilloso que me ha acontecido.

En mi familia, comenzaron a observar y darse cuenta de algo nuevo en mí, me veían distinto. Mi padre, un día me dijo: “Usted, es diferente a todos sus hermanos, y durante todos estos años yo he estado observándolo, y quiero acompañarlo a la Iglesia”. Mi padre, llegó al Señor siendo un anciano, y se convirtió al Señor, por el testimonio y la perseverancia que veía en mí. En el año 1985, sufrí de un tifu, estuve al borde de la muerte, me acuerdo que estuve hospitalizado tres meses en Santiago, en el hospital de Carabineros. Llegué a pesar 48 kilos. Un día me dieron por muerto, compraron el ataúd y comenzaron a llegar flores a mi casa, todo estaba preparado para velarme, pero el Señor me dio vida, desde ese entonces conozco bien lo que es el poder de Dios, y como Dios obra y se manifiesta en todo. En ese momento, el Señor me dijo que no callara, que hablara, que predicara, que anunciara su palabra, y es lo que estoy haciendo hasta el día el de hoy.

Por todo lo que he vivido y he visto las misericordias de Dios, es que les puedo aconsejar que sirvan al Señor, por sobre todas las cosas, no se cansen, Dios bendice de la nada, entrega todas sus bondades y misericordias, porqué Él así lo dice en su palabra, que tiene misericordia de quien Él quiere tener misericordia. Por eso creo fielmente que todo lo podemos en Cristo, que Él nos da la fortaleza, el secreto está en que uno este siempre dispuesto y Dios hace la parte difícil. Dios obra en el querer. Me hubiera gustado conocer antes los caminos del Señor, haber llegado de niño, me habría librado de muchas cosas, me acuerdo cuando estaba muy enfermo, me confesé con Dios, porque la escritura nos dice que toda rodilla y toda lengua tiene que confesar a Dios, me acuerdo que comencé a confesar todo, mi lengua me acusaba, sentí una vergüenza terrible de ver todo lo que había pasado, todo lo que había hecho, pero la misericordia de Dios es perdón.  Desde que me acerqué al Señor en el año 1965, hasta el día de hoy, donde han pasado más de 50 años, el Señor nunca me ha fallado, siempre me ha ayudado, es por esto que hice como propio un texto bíblico:

“Joven fui y he envejecido y no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan”

Salmos 37:25


Corresponsales IMPCH Melipilla Huilco Alto, Nuevo Amanecer